Yo también me pierdo en mi propio laberinto
Yo también me pierdo en mi propio laberinto.
A veces, yo también me siento en el punto de partida.
He estudiado, he hecho terapia y acompaño a otros… pero hay días en los que esa sensación de “falta algo” vuelve a aparecer sin avisar.
El peso de no estar haciendo lo suficiente.
Me descubro pensando:
“¿Cómo puedo sentirme así con todo lo que ya sé?”
Ahí es donde aparece la culpa, esa voz que nos dice que el crecimiento es una carrera y que vamos últimos.
La espiritualidad no es una meta.
He tenido que recordarme muchas veces que no estoy trabajando para “llegar” a un sitio donde ya no sufra más.
Si uso lo que sé para juzgarme por estar mal, entonces no es sabiduría, es otra carga más.
Menos “arreglarse” y más acompañarse.
Hoy elijo ver mis dudas no como fallos, sino como parte del paisaje.
Dejo de buscar la pieza que falta para empezar a honrar las que ya tengo sobre la mesa.
Confiar cuando el camino se nubla.
El hilo de Ariadna no es para salir corriendo del laberinto, es para recordarte quién eres mientras estás dentro.
Incluso cuando siento que no avanzo, ese hilo me dice que mi proceso es sagrado, aunque no sea perfecto.
Santuario de Ariadna