Una ducha para limpiar el día
Un gesto sencillo de higiene energética cotidiana
Para mí, la higiene energética es algo que deberíamos implementar en nuestro día a día, igual que hacemos con nuestra higiene física.
Un ritual muy sencillo puedes hacerlo cuando te duchas. Y si has ido a trabajar, yo prefiero hacerlo al volver a casa.
Date una ducha consciente.
Conecta con tu cuerpo y siente cómo el agua baja por él.
Mientras cae, siente cómo se lleva contigo todos esos momentos de estrés del día, los malos entendidos, las malas miradas o esas malas sensaciones que a veces se nos quedan pegadas.
Lávate normalmente y, al terminar, coge un puñado de sal.
Mételo en una jarra con un poco de agua, revuelve y échate esa agua de la cabeza a los pies.
Después sécate sin arrastrar la toalla, simplemente a toques.
Mientras lo haces, siente cómo la sal se llevó esos restos que pudieron quedar y cómo ahora te ayuda a estar mejor, anímicamente y mentalmente.
No hace falta convertir cada limpieza en un ritual enorme.
A veces se trata simplemente de incorporar pequeños gestos de higiene energética a nuestra vida cotidiana.
Santuario de Ariadna