Al entrar en la época oscura, pregúntate qué quieres dejar atrás y qué quieres cuidar en el nuevo ciclo. No necesitas hacer un ritual enorme. Abre las ventanas, mira tu casa y empieza por lo que te pide atención.
Primero, abre y limpia
Puedes pasar un incienso por la casa mientras las ventanas están abiertas. Si prefieres trabajar con una vela negra, también puedes recorrer las habitaciones con ella y poner una intención clara a lo que quieres soltar.
Si vas a pasar la vela encendida por la casa, ponle un recogegotas o un poco de papel de aluminio alrededor de la base para que no vaya goteando cera. Deja libre la parte de la llama y sujeta la vela con un portavelas firme. Aléjala de cortinas, ropa y pelo, y no la dejes sola. No hace falta llenar la casa de humo; si el incienso te molesta, puedes prescindir de él.
Barre hacia la puerta
Otra cosa que puedes hacer es preparar una escoba simbólica. No tiene que ser nada elaborado: pueden ser unas ramas atadas o una rama de romero o de tomillo. Empieza en la habitación más alejada de la puerta de entrada y ve avanzando hacia la puerta. Mientras barres, piensa en esa energía negativa que no quieres llevar contigo al siguiente ciclo. Es un gesto simbólico: hazlo con tu intención, a tu manera.
Si utilizas vasos con agua y sal, puedes ponerlos en las habitaciones y retirarlos a los tres días. Déjalos donde nadie pueda beber de ellos ni volcarlos, especialmente si hay peques o animales en casa.
Y si quieres recordar a tus ancestros
Puedes dedicarles un pequeño espacio y encender una vela. Elige una de cera de abeja o de soja; si la que tienes es de parafina, abre las ventanas. Y, como con cualquier vela, mantenla a la vista y apágala antes de salir de casa o irte a dormir.
Después, párate un momento. ¿Qué has limpiado? ¿Qué protección quieres renovar? ¿Qué se queda en esta etapa y qué decides no arrastrar a la siguiente? La limpieza de la casa puede acompañarte a poner ese límite, pero el cierre también se hace en lo cotidiano, con lo que decides hacer después.
No tienes que hacerlo todo ni hacerlo perfecto. Elige lo que tenga sentido para ti y para tu forma de practicar.
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