No aprendí una sola manera de trabajar. Aprendí muchas y, con el tiempo, encontré mi camino.
Soy Ariadna, Meiga y medium. Mi forma de trabajar nació de lo que he aprendido, vivido y puesto a prueba. No sigo una sola escuela. Como Ariadna con Teseo, sostengo el hilo mientras tú cruzas tu propio laberinto; el camino lo recorres tú.

De pequeña renegaba de mi nombre y de lo que percibía. Crecí en Galicia rodeada de una magia que todavía no sabía reconocer, y durante mucho tiempo sentí mis dones como un peso.
Mi vida también me llevó por un laberinto real: depresión, miedo y oscuridad. Mientras estaba mal, empecé a aprender herramientas de sanación. Las fui complementando con otras ayudas y, poco a poco, me ayudaron a estar mejor. Aprender a gestionar mis dones fue parte de ese camino.
De todo lo que aprendí nació Meiga Interior. Ese nombre guarda mi esencia y mi raíz gallega; no reniego de él. Llegó un momento en que quise dejar de esconderme detrás de otro nombre y mostrarme como soy. Así nació Santuario de Ariadna.
También soy madre de dos hijos y vivo en Suiza. Pasé cinco años casi sola criándolos mientras atravesaba mi propia sombra. Por eso, cuando hablo de espiritualidad, no hablo de algo separado de la vida diaria.
«No soy tu salvadora. Soy tu espejo.»
No llegué a este trabajo siguiendo una sola escuela. Cada etapa me enseñó a mirar, practicar y hacerme mejores preguntas.
La sanación con péndulo fue lo primero que me introdujo en el mundo espiritual. Comencé estudiándola y practicándola, y esa experiencia me abrió a nuevas preguntas. Después, una profesora me introdujo en la magia blanca, el tarot y los Registros Akáshicos. Más adelante, una profesora de magia eslava me enseñó a trabajar con bajas frecuencias, limpiezas al agua y protección. En esa formación también estudié defensa y ataque como conocimientos de la tradición.
La formación en mediumnidad me ayudó a desarrollar y comprender mi percepción y mi relación con el mundo espiritual. Aprendí a escuchar con más claridad y a no confundir cualquier impresión con una respuesta.
También estudié y practiqué magia celta, magia de cementerio, sigilos, rituales, velas ritualizadas, limpiezas, protección y radiestesia, junto con otras herramientas que fui conociendo. No incorporé todo de la misma manera: la experiencia me fue mostrando qué tenía sentido en mis manos y qué no.
No sigo una única escuela ni copio exactamente los métodos de otras personas. Integro lo aprendido con práctica, observación y responsabilidad. Para mí importa saber abrir y cerrar un trabajo, poner límites, discernir y comprender con qué se está trabajando.
Agradezco profundamente a las personas que me abrieron puertas distintas. Cada enseñanza dejó algo en mí, pero mi forma de trabajar nació con el tiempo, la práctica y la experiencia.

Cuando pienso en el hilo de Ariadna, pienso en lo que alguien puede ofrecerte sin quitarte tu camino: presencia, herramientas y una forma de encontrar la salida cuando todavía no la ves.
Mi espiritualidad está en las prácticas que realizo, pero también en cómo vivo: en el café de la mañana, en una conversación difícil y en el momento en que elijo ser yo. No necesito apartarme de mi vida para practicarla.
Hoy acompaño desde una forma de trabajar que he construido con estudio, práctica y experiencia. No prometo respuestas absolutas; pongo atención, criterio y límites claros en cada trabajo.
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